martes, 28 de abril de 2009

GUERRA DE PROPAGANDAS

Propaganda británica


El objetivo primordial del Gabinete de Guerra de Winston Churchill fue, en todo momento, mantener alta, tanto la moral del Ejército como la de la decaída población. La propaganda política británica de la época, dependiente del Ministerio de Información, mostró con orgullo cómo, tanto el Big Ben como la Catedral de San Pablo, emblemas de la ciudad, permanecieron intactos y resistieron durante todo el Blitz. De hecho, la resistencia de estos dos edificios fue tratada por la prensa como si fuera un milagro. Dichas imágenes se usaron repetidamente y con frecuencia para elevar la moral inglesa.

Durante la guerra, el Ministerio de Información reclutó a fotógrafos y artistas -algunos famosos, otros no tanto-, para que registraran en sus obras a través de sus impresiones, la vida cotidiana de Gran Bretaña durante la guerra. Algunas de estas obras se pueden encontrar actualmente en ciertas galerías de arte y principalmente en el Museo Imperial de la Guerra. También se hicieron películas propagandísticas como Dawn Guard en el año 41.


Interior del túnel de Southwark foot por debajo del Támesis,
La imagen muestra a mujeres y niños usándolo como refugio antiaéreo, por Anthony Gross. Imperial War Museum


La revolución tecnológica de la fotografía tuvo lugar en la década de los veinte. La invención de la cámara réflex y del carrete de 35 mm, supusieron una mayor facilidad a la hora de tomar instantáneas ya que los equipos no eran tan voluminosos y la rapidez a la hora de capturar una imagen era mayor: se permitía mostrar algo tal como era. Uno de los más importantes fotógrafos del siglo XX y precursor de la fotografía de 35 mm, fue Bill Brandt.


Pese a ser alemán de nacimiento, de Hamburgo; Bill Brandt se sentía profundamente londinense. Contratado por el Ministerio de Información para que difundiera con sus imágenes los estragos que la guerra causaba en la población civil británica Bill Brandt fotografió frecuentemente multitudes y espacios confinados del refugio del metro. El propio Brandt, describió aquella atmósfera como “llena de cuerpos entremezclados, con el calor, olor y el sonido continuo de estornudos y gente sonándose la nariz”.


Además entre 1936 y 1938, Brandt publicó dos libros de fotografías, El inglés en el hogar y Una noche en Londres. Ambos son dos de los más influyentes libros de foto-periodismo, técnica consistente en narrar una historia a través de una sucesión de fotos, con un resultado similar al de un documental televisivo.


Refugio en la estación de Liverpool Street durante el Blitz por Bill Brandt


Además, el periodista norteamericano, Edward R. Murrow hizo durante el Blitz la primera retransmisión en vivo y en directo de un bombardeo en la historia de los medios de comunicación desde Londres y para la audiencia de los Estados Unidos. Esto le convirtió en una celebridad. Posteriormente aumentaría su fama presentando Buenas noches y buena suerte y siendo perseguido por la caza de brujas anticomunista del senador republicano McCarthy.


Propaganda nazi


El padre de la propaganda nazi fue Joseph Goebbels, responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda, creado por Adolf Hitler a su llegada al poder en 1933 y quien había sido Director de Comunicación del Partido Nazi y gran arquitecto del ascenso al poder. En octubre del 1933 fue promulgada la Ley de Edición para coordinar toda la prensa alemana. Mediante esta ley, Goebbels prohibió todas las publicaciones y medios de comunicación fuera de su control y, el cine, la radio, el teatro, la literatura y la prensa pasaron a estar controlados por el Gobierno nazi. La concepción que tenían los nazis de la prensa era la de una “herramienta” de la que esperaban cierta capacidad para difundir “propaganda, no exclusivamente información”.


El mensaje propagandístico nazi se basaba en una lógica simple y directa asentada en tres pilares: anticomunismo, anticapitalismo y antisemitismo. La propaganda nazi utilizó el marketing social: promoviendo sentimientos de orgullo, odios y mintiendo y convenciendo de cosas muy alejadas de la realidad. A Goebbels se le atribuye mucho de la propaganda moderna, entre ellos sus 11 principios.


Cartel propagandístico nazi sobre la Batalla de Inglaterra


De hecho, como los ciudadanos alemanes sintonizaban la radio para oír música y escuchar noticias y el Ministerio de Propaganda lo percibía; éste, decidió regular el tipo de música que se emitía, programando durante la guerra marchas militares. Entre finales de 1939 y la primavera de 1941, mientras duró la campaña aérea contra Gran Bretaña, las emisoras acostumbraban a radiar la marcha más popular del momento, llamada Estamos marchando contra Inglaterra.


Se reproduce a continuación un fragmento de Combatientes de la Batalla en Londres, relato bélico propagandístico pro-nazi, de Benno Wundshammer:


[… ¡Pero después nos atacaron de nuevo! Volvimos a luchar, sin apenas darles la oportunidad de sorprendernos. No pude ver mucho de lo que estaba pasando, ya que mantenía un ojo puesto en el comandante de la aeronave. Algo había sucedido en ella. Perdió altura en todo momento, daba sacudidas y parecía probable que llegara a accidentarse. ¿Había ocurrido algo? Algo había sucedido, quizás tuviera problemas de motor. Vi que la hélice se movía más lentamente, y que finalmente dejó de moverse por completo. El motor derecho había sufrido algún impacto. Además nos encontrábamos en Londres, centro de partida de los enemigos, justo en medio de una pelea con un enemigo numéricamente superior que venía hacia nosotros desde todas las direcciones. No era una situación cómoda. La máquina afectada comenzó a ser más lenta y menos maniobrable. Tuvimos que protegerla. Ello, naturalmente, afectó a la maniobrabilidad, y en nuestra lucha a la capacidad de toda nuestra escuadra. Pero nuestro comandante era un experimentado piloto de Lufthansa, y fue capaz de mantener el avión en el aire.

¿Qué más puedo decir? Hemos derribado tres Spitfires durante esta batalla antes de que rompiéramos poco a poco al enemigo, que se dirigió a casa...].


George Orwell, excepcional reportero


George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair, nació en Motihari, (India) el 25 de junio de 1903 y murió en Londres el 21 de enero de 1950. Fue un escritor y periodista británico, cuya obra estuvo influida por sus experiencias personales. Cuando el comienzo de la Segunda Guerra Mundial era inminente, Orwell se mostró contrario a que el Imperio Británico entrara en el conflicto contra Alemania. Creía que una guerra entre ambas naciones sería una lucha entre “dos tipos de imperialismo”. Pese a esta idea sobre la contienda, terminó también participando –ya había participado en otras-, en la guerra mundial, si bien la tuberculosis casi le impidió alistarse.


Durante la Guerra Mundial fue miembro de la Home Guard y colaboró con la BBC. Su trabajo en esta época fue con frecuencia propagandístico, lo que desagradó al autor, quien llegó a sentirse como “una naranja que ha sido pisoteada por una bota muy sucia”. A pesar de los buenos ingresos, renunció a su colaboración con el ente público en 1943 para convertirse en columnista del Observer –edición dominical de The Guardian- y editor literario del Tribune, ambos periódicos semanales de tendencia izquierdista, que lo convirtieron en un personaje de relieve en la vida cultural británica.


Carné de la Unión Nacional de Periodistas británica, a la que pertenecía George Orwell, periodista del Tribune


Desencantado definitivamente con la clase política británica y con la censura ejercida por los medios de comunicación, Orwell se interesó los ambientes sórdidos y visitó durante la guerra los edificios derruidos por las bombas que luego quedarían descritos en su novela 1984. De igual modo, mientras Londres padecía los bombardeos con misiles V2, Orwell escribió Rebelión en la granja, como parodia definitiva del comunismo estalinista. Este conflicto acabó por brindarnos íntegramente, las inquietudes políticas y literarias de Orwell, cuyos pensamientos de aquellos años quedaron grabados en el libro Diario de guerra 1940-1942. A continuación se reproducen algunos de los artículos más interesantes que Orwell escribió durante la guerra:


[No puedo escribir mucho sobre las locuras de los últimos días. Preocupan no tanto los bombardeos de por sí como la desorganización del tráfico, la frecuente dificultad para telefonear, el cierre de las tiendas cada vez que hay alarmas, etc. Todo ello, unido a la necesidad de seguir trabajando como de ordinario, agota y convierte la vida en una continua lucha para recuperar el tiempo perdido…


Las bombas de acción retardada son un fastidio, pero parecen tener éxito en su localización y hacen salir a todo el vecindario hasta que han explotado. En la parte sur de Londres se ven pequeños grupos de gente con aspecto desconsolado, merodeando con maletas y hatillos, gente que se ha quedado sin casa o que las autoridades han desalojado porque hay una bomba sin explotar…


He pasado casi toda la noche en un refugio público; recurrí a él a causa del continuo silbido y choque de bombas no muy lejos y a intervalos de media hora. ¡Qué incomodidad! El lugar estaba bien, con luz eléctrica y ventiladores, pero había demasiada gente. La mayor parte de la gente eran obreros viejos, y se quejaban amargamente de la dureza de los asientos y lo largo de la noche, pero no hablaban de modo derrotista…


Todas las noches se ve gente que hace cola a la entrada de los refugios con sus ropas de dormir. Los que llegan antes se apoderan de sitios en el suelo y probablemente no pasan una mala noche. Aparte de los ataques diurnos, las horas de los bombardeos son bastante regulares, de 8 de la tarde a 14.30 de la madrugada, desde el anochecer hasta el alba.


Tres meses de ataques continuos, con la intensidad de los últimos cuatro días, acabarían con la moral de todo el mundo. Pero dudo que continúen los ataques en una escala tal durante tres meses, especialmente cuando el adversario sufre también lo mismo.]


10 de septiembre (1940)

Diario de guerra 1940-1942


[Anoche fui con G. (Gwen O’Shaugnessy) a ver el refugio de la cripta de la iglesia de Greenwich: camastros de madera y sacos sucios (seguramente llenos de chinches cuando el tiempo es caluroso), como en todas partes. El alumbrado era pésimo y el lugar apestaba, a pesar de que anoche no estaba muy concurrido. La cripta consta de una serie de pasillos estrechos que atraviesan las bóvedas, en donde están inscritos los nombres de las familias enterradas allí, los más recientes de 1800…G. y los otros insistieron en que no había visto lo peor porque las noches en que va mucha gente (unas 250 personas) el mal olor es casi insoportable. Me puse tozudo diciendo que, de todos modos, era peor para los niños jugar en medio de las tumbas llenas de cadáveres que tener que soportar el mal olor de seres humanos vivos. Los otros no estaban de acuerdo conmigo.]


3 de marzo (1941)

Diario de guerra 1940-1942


[Los alemanes han invadido la Unión Soviética esta mañana. La gente está excitadísima. Se piensa que esto es ventajoso para nosotros. Eso espero, siempre y cuando los soviéticos tengan intención de luchar y puedan organizar una resistencia seria, si no par detener a los alemanes, al menos lo suficiente como para agotar sus fuerzas aéreas y navales. Evidentemente el objetivo inmediato alemán no es el territorio o el petróleo, sino acabar con la fuerza aérea rusa y por lo tanto desembarazarse de este peligro antes de encararse definitivamente con Gran Bretaña. Es imposible adivinar qué clase de espectáculo montarán los soviéticos. El peor presagio es que probablemente los alemanes no hubieran intentado la invasión sin estar seguros de poder llevarla a cabo y con rapidez.]


22 de junio (1941)

Diario de guerra 1940-1942


[Los estudios realizados por el equipo de Mass Observation desde el inicio de la guerra revelan muchos estados de ánimo distintos, pero casi todos sugieren que Gran Bretaña sufre más por un gobierno demasiado pequeño que por uno excesivo. Se ha firmado cheque tras cheque contra la buena voluntad acumulada del pueblo británico, pero se han dado muy pocas instrucciones prácticas. Saben contra qué luchan, pero no se les ha dicho en favor de qué ni cómo será probablemente el mundo después de la guerra. El nuevo estudio, como varios de los anteriores, avisa de que su paciencia y sus esperanzas pueden no ser inagotables.


Aunque específicamente referido a la desmovilización, también habla de la vuelta al trabajo y la reconstrucción. Revela no sólo un cinismo generalizado sobre el “después de la guerra”, sino también una sorprendente vaguedad. Así, cuando en noviembre de 1943 se preguntó a una muestra del público “si el Gobierno ha anunciado alguna política para la reconstrucción después de la guerra”,…]


Panorama de la vida civil, 4 de junio de 1944

Orwell periodista. Artículos y reseñas en el Observer 1942-1949


La visión desde España


Poco antes de finalizar la Guerra Civil, España se unió al Pacto Anti-Komintern, acuerdo político contra la Internacional Comunista. El 31 de marzo de 1939, se suscribió el Tratado de Amistad Hispano-Germano. Posteriormente, España se retiró de la Sociedad de Naciones, “ese antro podrido de la democracia” según dijo la prensa de la época.


La entrada de la Italia fascista en guerra, el 10 de junio del 40, eliminó gran parte de las reticencias franquistas y desde octubre de ese año, se planificó una entrada en guerra junto a las potencias del Eje. Anteriormente y según avanzaban las tropas alemanas en Francia, Franco, que en un principio declaró la neutralidad española, cambió de actitud: la condición actual sería la de no beligerante, termino que le permitiría mostrar más claramente su apoyo al Eje. Así, aviones y submarinos alemanes repostaron en aeródromos y puertos españoles, se bombardeó Gibraltar desde bases andaluzas y barcos de guerra italianos fondearon en Baleares. Tánger fue ocupado por tropas españolas y dentro de la ciudad se establecieron la Gestapo y los servicios de inteligencia nazis para el norte de África.


En la entrevista entre Franco y Hitler en Hendaya el 23 de octubre del 40, se negoció la participación de España en la guerra a cambio de compensaciones territoriales: Gibraltar, partes de Argelia y del Marruecos francés y el golfo de Guinea. El Gobierno Español negoció en esta misma entrevista, la utilización del territorio español para la Operación Félix, ocupación alemana de Gibraltar. Sin embargo destacados miembros del Régimen franquista, como el Duque de Alba, tenían muy en mente la decisiva ayuda inglesa en el triunfo de la Guerra Civil y no eran partidarios de luchar contra el Reino Unido.


Al mismo tiempo, el Estado Mayor alemán preparó dos alternativas militares: la dicha Operación Félix y la Operación Barbarroja para atacar la Unión Soviética. El 22 de junio de 1941 las tropas alemanas entraron en la URSS. La euforia en España fue total: tomó las calles, la prensa y las emisoras de radio. Se creó la División Azul, que entró en combate el 13 de agosto. Sin embargo su participación estuvo condenada al fracaso por la derrota nazi, a pesar del optimismo de Informaciones, Arriba y demás prensa muy cercana al nuevo régimen.


Hasta bien entrado 1942 y pese al giro aliado que comenzaba a tomar la Segunda Guerra Mundial, fue difícil hallar cierta apariencia de neutralidad en la prensa española. Una excepción fue el elitista semanario de economía y política internacional Mundo. Pero incluso en 1945 resultó complicado todavía encontrar artículos de opinión abiertamente aliadófilos en la prensa católica, pese a que Pío XII había denunciado ya abiertamente al nazismo.

A continuación se reproducen dos artículos del periódico barcelonés La Vanguardia Española sobre los bombardeos nazis sobre la ciudad de Londres:


Título y antetítulo cubriendo la información de los bombardeos sobre Londres del 7 de septiembre del 40


Artículo completo de La Vanguardia informando sobre los bombardeos del día 29 de diciembre en Londres. El 30 de diciembre no salió el periódico a la calle ya que era lunes y no se hacía prensa ese día.

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